1. ¿Por qué ocurren estos sucesos?

El tema de la violencia en los adolescentes es muy amplio y tiene diferentes causas, aunque los factores que vale la pena tomar en cuenta para este caso, son los individuales (depresión, ansiedad, impulsividad, megalomanía, autismo y alteraciones de la personalidad) así como los factores ambientales (familia, escuela, medios de comunicación). Dentro de los factores individuales que causan trastornos mentales podemos señalar la producción desordenada de algunos químicos básicos en el cerebro como la serotonina, ácido-aminobutírico, epinefrina, la norepinefrina entre otros. Sin embargo, la familia juega un gran papel en la educación y formación de la personalidad de los hijos. Si el contexto familiar es caracterizado por padres inestablemente emocionales, sin un modelo honesto, respetuoso, afectuoso etc. y/o madres sobrecargadas de responsabilidades, padres ausentes emocionalmente. De manera que, las manipulaciones constantes son el recurso que poco a poco se convierte en abuso y hasta en agresión hacía los mismo padres, pudiendo ser ésta una conducta del trastorno. Paradójicamente los chicos se hacen vulnerables a ser explotados e influenciados por predadores. Es decir que, la desprotección física y psicológica de los padres puede influir en la formación de una personalidad perturbada más todo lo existente en el ambiente que se desenvuelve.

Otro aspecto importante para prevenir e identificar a los chicos con problemas de conducta graves es la escuela, ya que una de sus tareas es modelar algunas conductas y pautas de comportamiento mediante observación, valoración y algunos instrumentos psicológicos.

2. Los juguetes y videojuegos bélicos, ¿influyen en este tipo de actos?

Por otro lado, se han realizado investigaciones de los numerosos efectos nocivos en el desarrollo neurofisiológico en el adolescente por las imágenes de violencia trasmitidas a través de programas de televisión, videojuegos, documentales, películas e informativos. De ahí, el aplastamiento de los derechos humanos, la disminución en la sensibilidad hacia el sufrimiento y dolor de los demás, las relaciones agresivas incluyendo el bullying y el incremento del temor hacia el mundo que lo rodea. De tal manera, que se necesita mayor vigilancia por parte de los padres en los programas de TV, en todos los medios de comunicación que tienen acceso.

3. ¿Cómo detectar a un chico con tendencia a matar a otros y suicidarse? Si se puede desarrollar en puntos, estaría perfecto. Me refiero al tipo (ejemplo:)

o La ideación suicida comprende muchos aspectos del pensamiento que pueden tener las siguientes formas:

o Deseo intenso de morir («Es mejor morirme, la vida es difícil, “No debería estar vivo», etcétera).

o El plan suicida («Pienso que cuando me quede solo podre envenenarme”). Muy grave.

o La representación suicida («Me he imaginado que me ahorcaba»).

o La idea de autodestrucción sin planeamiento de la acción («Voy a acabar con mi vida»)

o La idea suicida con un plan indeterminado o inespecífico aún («Me voy a matar de cualquier forma, con pastillas, tirándome delante de un carro, quemándome»).

o Igualmente, si es que existe, puntos a cuidar o tratar en el agresor.

4. Una vez detectada esa tendencia ¿puede prevenirse en alguna terapia?

Especialistas en el área recomiendan estar atentos a las siguientes conductas para identificar síntomas de posibles trastornos mentales que pueden llevar al asesinato o al suicidio. En la adolescencia se generan grandes conflictos para establecer una identidad que facilite funcionar junto con las normas de conducta requeridas según sea el ambiente en el que interactúa. De tal manera que puede presentar conductas “anormales o patológicas”. Sin embargo los síntomas de las alteraciones químicas en el cerebro como la ansiedad, las fobias, la depresión bipolar, el TDAH, algún tipo de esquizofrenia y hasta psicosis que requieren de atención profesional de un neuropsicólogo y un psiquiatra.

La ideación de autodestrucción en sus diferentes gradaciones: las amenazas, el gesto, el intento y el hecho consumado. La dificultad en la comprensión de la realidad genera sufrimiento.

Dra. Tiffanie Davis Henry (terapista)

1. Investiga la historia de enfermedades mentales, especialmente si no han sido tratadas y el niño o adolescente no está estable.

2. Observa un patrón de actos de violencia, sobre todo si con el tiempo pasan de menores a severos.

3. Pensamiento, plan y propósito: ¿han verbalizado pensamientos sobre el acto violento? ¿Tienen un plan para dicho acto? ¿Tienen el propósito de llevarlo a cabo?

Doctor Tracey Marks, psiquiatra:

1. Mantente alerta a la típica tríada de conductas sociópatas: mojar la cama pasados los 12 años, prender fuego cosas y torturar animales. Los últimos dos son los más preocupantes y característicos de asesinos.

2. Ten cuidado con un niño agresivo o enojado que puede tener tendencias suicidas.

3. La exposición en redes sociales o gestos para llamar la atención también son signos de advertencia. ¿La actividad en Internet sugiere que guarda preocupación por la violencia?

Doctor John Sharp, psiquiatra:

1. Observa conductas agresivas con un historial de mal comportamiento.

2. Mantente alerta si elige el aislamiento, con pensamientos trastornados y obsesiones.

3. ¿Le cuesta observar las cosas desde otro punto de vista? ¿No siente empatía? Esto es particularmente peligroso cuando aparece en sintonía con los puntos 1 o 2.

Otros puntos a considerar en pacientes afectados

o Presenciar acontecimientos dolorosos (divorcio, separación, muerte de un ser querido).

o Problemas con las relaciones paterno-filiales.

o Problemas escolares.

o Llamadas de atención de padres o maestros con carácter humillante.

o Búsqueda de afecto y atención.

o Agredir a otros.

o Deseos de reunirse con un ser querido fallecido.

La prevención depende de observar y explorar las manifestaciones autodestructivas. De igual manera, se debe tener dialogo abierto con la persona sobre el tema. Hablar de las ideas suicidas o terroristas, pero si brinda la oportunidad para iniciar su prevención. Hay conductas y actitudes altamente dañinas que suelen tomar los familiares que pueden agravar el problema del afectado: Sobreprotección, negación, desafío, retarlo.

5. Una tendencia asesina y suicida ¿tiene cura?

Es muy importante saber diferencias cuando una persona se siente muy triste de una con manifestaciones de alguno de los trastornos psiquiátricos antes mencionados, debido a que la tristeza profunda es básicamente psicológica y puede ser atendida con psicoterapia para recuperar la estabilidad emocional. En el caso de un trastorno claramente identificado, aunque no es curable. Sin embargo, es altamente controlable al punto de permitir una vida funcional y digna.

Uno de los trastornos comunes en la adolescencia es la depresión tipo I (bipolar)

Factores de protección: Según Cava, M.J. & Murgui, S. y Musitu, G. (2.008) son factores de protección.

* Calidad de las amistades.

* Estatus en el grupo de iguales (Un estatus positivo o bien valorado)

* Actitudes y expectativas de sus amigos hacia: autoridad y el consumo de sustancias ( Una actitud de respeto a la autoridad y de rechazo hacia el consumo)

* Adecuada comunicación familiar.

* Elevada autoestima social.

* Elevada autoestima familiar.

Complicaciones 

* Cualquier trastorno depresivo, puede evolucionar hacia un cuadro de mayor entidad o bien agudizarse o cronificarse, en función de una serie de factores:

* Muerte de un familiar próximo.

* Muerte de un amigo.

* Maltrato físico y/o psíquico.

* Maltrato a uno de los progenitores.

* Abusos sexuales.

* Patología física relevante.

* Intento o tentativa de suicidio.

* Consumo excesivo de drogas, alcohol, marihuana o cocaína.

* Fracaso amoroso.

* Divorcio de los progenitores.

* Cambio de residencia.

* Acoso escolar.

* Dificultad para la integración social.

* Fracaso escolar.

 

NOTA: Este caso de tragedia dónde el principal protagonista es un adolescente, por un lado, pone a pensar en quiénes son los culpables y por otro a reflexionar una vez más en el nivel de violencia que está viviendo nuestro país. Sin embargo, para mí como psicóloga, orientadora familiar y madre de dos hijos (ahora adultos), me lleva a insistir y comprobar que el mejor trabajo de las familias, escuelas y la sociedad en general radica en la prevención, ya que estos son HECHOS, pero podemos detenernos y controlarlos si los padres de familia, maestros, educadores etc. se capacitan a través de programas apropiados de educación, que sea fácil la aplicación, sencillos, accesibles y consistentes para la formación y desarrollo psicológico saludable de niños y adolescentes.

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