No hay padres perfectos sino perfectibles. Como seres humanos podemos errar, y de hecho erramos. Pero nunca es tarde para realizar una autocrítica en la línea del mejoramiento y no dejar de ser lo que el mundo quiere: responsables. Para ello no hay recetas. A veces basta el sentido común y oír a la propia naturaleza. La paternidad es un don y una responsabilidad. Pero muchos consideran una carga o un papel demasiado grande para sobrellevar.

Siete hábitos

  1. ‘Los buenos padres dan regalos. Los padres eficaces ofrecen su propio ser’.
  2. ‘Los buenos padres nutren el cuerpo. Los padres eficaces nutren la personalidad’.
  3. ‘Los buenos padres corrigen los errores. Los padres eficaces enseñan a pensar’.
  4. ‘Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos. Los padres eficaces preparan a sus hijos para los fracasos’.
  5. ‘Los buenos padres dialogan. Los padres eficaces dialogan como amigos’.
  6. ‘Los buenos padres dan información. Los padres eficaces cuentan historias’.
  7. ‘Los buenos padres dan oportunidades. Los padres eficientes nunca desisten’. 


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