Ser Padres no es una tarea fácil, ya que comúnmente no sabemos cuál es la mejor estrategia para tal o cual situación.

Durante la conferencia impartida en el Colegio REIMS titulada “Buenos padres, malos hijos” la Lic. Rosa Esquivel, aborda diversas situaciones e invita a los padres de familia a reflexionar sobre el rumbo y las estrategias que están tomando sobre lo que consideran educar a sus hijos, por ejemplo, la siguiente reflexión.

Muchos padres siguen creyendo que es imposible educar sin castigar, que para que los hijos obedezcan, para que se atengan a unos límites justos y necesarios, para que cumplan con sus deberes o respeten las normas es imprescindible utilizar premios y castigos, recompensas y correctivos o incluso una cierta violencia para reajustar los comportamientos díscolos.

Pero lo que los padres (y los hijos) necesitan es encontrar otras soluciones que tengan el castigo como una alternativa excepcional. Propiamente castiga el que lo hace mal, porque quien sabe corregir con cariño y exigencia no está propiamente castigando, sino educando. Los correctivos duros y duraderos, excluyentes y desconectados del hecho a reprender, amenazadores y a veces inhumanos, violentos y vengativos, que prohíben cosas buenas u obligan a realizar actividades absurdas, no llevan a ninguna parte. Probablemente por la simple razón de que quien castiga no se incluye en el castigo.

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